Título: Donde no haya niebla
Autora: Beatriz Esteban
Editorial: La Galera Young
Páginas: 552
Género: Realismo mágico
Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo (Spin off)
Autora: Beatriz Esteban
Editorial: La Galera Young
Páginas: 552
Género: Realismo mágico
Saga/Autoconclusivo: Autoconclusivo (Spin off)
¡Hola! Hoy vengo a hablaros de Donde no haya niebla, un libro escrito por Beatriz Esteban que pude leer a principios de octubre y que disfruté muchísimo. Muchas gracias a Bea por escribir esta historia tan maravillosa y a La Galera por el envío de este ejemplar que tiene una de las ediciones más bonitas que veréis este 2020.

«Otra vez disparos. Y huidas. Y rostros desconocidos que me conocían demasiado bien. Otra vez el bombeo incesante en mi cabeza y la sensación de que el mínimo esfuerzo acabaría matándome.
Estrellas, Lucie. Tenía que contar estrellas».
Mistorne, 1982. En la cabeza de Nessa Favre siempre hubo Ruido de más. Su madre le explicó desde muy pequeña que llevaba la magia en la sangre, igual que ella. Pero Nessa nunca vio nada mágico en ser capaz de escuchar las mentes de los demás sin orden ni permiso, hasta sentir que le iban a explotar las sienes.
En medio de todo el caos y todo el Ruido, Nessa ve la oportunidad perfecta para escapar cuando Roy, su mejor amigo, le habla de Haney: una ciudad que no aparece en los mapas y que promete ser un refugio clandestino. Juntos, deciden emprender un viaje para encontrar la ciudad, antes de que las sombras en el pasado de Nessa les encuentren a ellos.

Conocí a Beatriz Esteban con su novela «Aunque llueva fuego» y me fascinó su pluma, sus ideas y su forma casi mágica de adentrarse en lo más profundo de ti, así que no sabéis la ilusión que me hizo saber que iba a publicar un spin off de esa historia (una novela cuya protagonista es un personaje de Aunque llueva fuego, no una segunda parte). Siempre es un placer leer a esta autora, ya que si algo tienen en común sus historias es que siempre consiguen llevarse un pedacito de ti, y esta no iba a ser menos.
En esta ocasión acompañamos a Nessa, una chica de veinte años fuerte y luchadora que tiene telepatía, y a Roy, su mejor amigo desde siempre, un chico con demasiados fantasmas a su espalda que iremos descubriendo a lo largo de la novela. También conoceremos a Eric, un chico misterioso imposible de descifrar. Juntos, estos protagonistas tan diferentes y a la vez tan bien complementados se embarcarán en un viaje por la ruta 66 en busca de Haney, la ciudad perdida, y también en busca de algo que consiga recomponer sus pedazos y asustar a sus demonios internos.
Las historias y ambientaciones de Bea siempre te hacen teletransportarte al momento y lugar en el que ocurren, y esta vez consigue llevarnos en coche hasta el Gran Cañón de los ochenta, una época marcada por cambios y hechos duros visibles en cada página del libro. Así, nos encontraremos esos primeros años del VIH, el reconocimiento y la búsqueda de la sexualidad y la experimentación ilegal (el que para mí ha sido sin duda ha sido uno de los puntos más interesantes de esta historia).
Si bien los temas tratados en esta novela me han atrapado y hecho sentir más que los de Aunque llueva fuego, tengo que admitir que he empatizado algo menos con sus personajes, y me hubiese gustado algo más de profundidad especialmente en la historia de Roy, un personaje que te llega al alma. Aun así, creo que Bea vuelve a conseguir que el conjunto de la novela esté tan bien equilibrado que compensa cualquier cosa que me haya faltado con su sensibilidad al escribir y sus preciosas ideas.
Un viaje no solo por carretera sino también a través de ellos mismos, sus monstruos y sus preguntas sin respuesta. Un viaje para luchar contra los prejuicios, los estigmas y la normalidad, y en el que tanto los protagonistas como nosotros, sus lectores, conseguimos encontrar una parte de nosotros mismos que no conocíamos. Totalmente recomendado.
M i p u n t u a c i ó n: 4'5/5













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